
REVISTA DE
ECONOMÍA

¡Que te dure la quincena!
Verano peligroso
Por Hazel
19/07/19
Lo importante antes de comprar, es conocer nuestra situación financiera para identificar las medidas o límites que se deben tomar para después no arrepentirse por gastar hasta lo que no. La mayoría de las personas esperan divertirse en verano, y la manera en la cual lo hacen, es acudiendo a distintos lugares como: conciertos, antros, cine y sobre todo, la playa. Muchos realizan el ya conocido Acapulcazo en este periodo del año.
Nada de esto se lee perturbador hasta que se reflejan los estragos de dichas salidas en las carteras. Lamentablemente, estos desembolsos se hacen normalmente sin tener conciencia de ello. Aunque se disfrute el momento de entretenimiento, se debe pensar en el futuro antes de realizar un gasto.
Los precios de estas actividades no son precisamente los más accesibles para una gran parte de la población; tan solo el 40 por ciento de quienes trabajan en la Ciudad de México, reciben un sueldo de apenas $5,300, y únicamente 7.7 por ciento de los trabajadores en la CDMX ganan más de $13,000. Esto según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
Estos datos alarman y preocupan, sobre todo cuando no se administra de manera correcta la quincena. Los costos se ven reflejados desde el momento en que pones un pie fuera de tu hogar. Tan sólo el dinero que gastarías en casetas en un viaje redondo al destino mencionado anteriormente, es de $1,394, esto, sin contar la gasolina de tu vehículo y mucho menos el hospedaje.
Ahora, si lo tuyo es algo más relax, como disfrutar de los estrenos de películas en compañía de un amigo o tu pareja mientras disfrutan de palomitas y uno que otro dulce, toma en cuenta la nueva alza del cine, debido a que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía señaló que en la Ciudad de México, incrementó 5.7 por ciento la tarifa promedio de una entrada, lo que provocó que el costo promedio de un boleto para adultos, cuyo precio oscilaba entre $66.00, alcanzara los $88.00.
Si te gusta o eres más de disfrutar la música en vivo, tampoco te salvas. Según una encuesta de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) el gasto promedio en un concierto es de $1,800. Únicamente considerando la entrada, además de los líquidos y alimentos que se consumen dentro del evento.
Todo cuesta en la actualidad, hasta crear momentos inolvidables. Sin embargo, no son las únicas opciones para disfrutar de las vacaciones, también hay actividades culturales que ofrecen tanto museos como bibliotecas, donde además de pasar un buen rato, a su vez estarás obteniendo conocimientos.
La idea no es dejar de realizar las actividades que amas, sino consumir de una manera sensata. También se debe tener presente que los recuerdos del verano ya no serán tan buenos si tus gastos superan tu presupuesto, más si realizas el famoso tarjetazo, debido a que la verdadera experiencia terrorífica, vendrá al momento de abonar a tu cuenta en la fecha establecida sin generar un cargo extra.
Si no tienes un orden ni con tu vida amorosa, debes empezar a preocuparte, ya que un mal manejo de tus finanzas te puede llevar a la ruina. Para tu fortuna, puedes encontrar diversas aplicaciones en tu celular que te ayudarán a mantener un orden y un registro de todos los movimientos que has hecho; además, te avisará de los pagos próximos a realizar para evitar los recargos mencionados.
Antes de salir o consumir algo, debes considerar poner un límite para no excederte ni gastar más de lo planeado, ya que el cigarrillo, los dulces, antojitos, e incluso un gustito que deriva en un par de tenis o en una pulsera con un montón de charms, hará no sólo que esta quincena desaparezca inmediatamente, sino posiblemente también la siguiente.
Límites y una bitácora de los gastos que realices son métodos con lo que puedes iniciar para que no sólo el verano resulte más gratificante, sino el principio de una buena relación financiera contigo mismo.

Foto: ciudadanosenred.com
¡Que te dure la quincena!
Ahorro a la mexicana
Por Minerva Gardea
15/07/19
En México la prueba más grande de ser adulto no es tener una credencial para votar a los 18 años, uno entiende la responsabilidad de su vida cuando te invitan a ser parte de una tanda. Y es que no hay cosa que represente mejor a los mexicanos que nuestra capacidad de organización para fines económicos alternativos. Si no me cree, recuerde sus ayeres en la prepa cuando las chelas se hacían presentes con la cooperación monetaria de los invitados.
La tanda es un método no institucionalizado de ahorro mediante el cual, una persona es la encargada de recolectar y entregar el dinero en las fechas acordadas por el número que se le proporciona a cada “socio financiero”. El éxito o fracaso de ésta es el compromiso, responsabilidad y la confianza que exista entre los integrantes. Cosita de nada ¿no?
Otros “beneficios” de este tipo de ahorros alternativos son los mínimos requisitos solicitados para ser parte de ellas. No es necesario demostrar el estatus en el buró de crédito, aunque algunos tengan cómoda y no buró; en la mayoría de los casos no se conoce la situación económica de los participantes, ni a los participantes; la edad tampoco es una limitante. Por ello, es que entre los jóvenes se ha hecho una alternativa bastante llamativa (por eso de evitarse los trámites oficiales más que nada)
El tema del ahorro formal en nuestro México mágico es delicado y un deporte extremo practicado por muy pocos, así que la cultura popular tuvo que ingeniárselas en modos de ahorro alternativos que carecen de regulaciones legales ya que no se cuentan con contratos que especifiquen términos y condiciones; y a pesar de esta carencia, como diría panteón rococó: “y la carencia, arriba y los salarios, abajo” según datos de la Encuesta Nacional en Viviendas, Los Mexicanos y el Ahorro, el 40.7 por ciento de la población utiliza las tandas como una herramienta de ahorro recurrente. Y la respuesta más repetida fue que no confiaban en las instituciones bancarias por sus “letras chiquitas”.
Y justo aquí encontramos otra situación alarmante para el desarrollo económico de nuestra nación: la educación financiera. Sin importar el nivel de estudios, según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) menos del 50% de los mexicanos utiliza servicios bancarios por que se denominan analfabetas bancarias.